viernes, 6 de febrero de 2015
Adiós.
Un placer haber compartido mis textos con vosotros y que en algún que otro caso me hayáis comentado con vuestra opinión. Gracias por todo.
Hasta siempre.
domingo, 1 de febrero de 2015
Nací.
jueves, 29 de enero de 2015
Vuelta a las andadas.
He vuelto a recordarte, ahogándome en los recuerdos, en la almohada empapada de lágrimas, en tu olor aún metido en mi pecho. Me gustaría inundarme entre tus brazos, navegar a la deriva y encontrar islas desiertas donde acampar hasta que la tormenta amaine.
¿Sabes? He vuelto a recordarte y aún no sé por qué. O sí lo sé y no me gusta alardear de que un día casi fuiste mío y ya no. Sólo me queda escribirte, mandar la carta a la luna y que ella te regale un suspiro y caricias.
No debería haberte recordado, no debería habernos recordado compartiendo las carcajadas que más felicidad desprendían del mundo; ni a ti, ni a mí, ni a las noches de películas, sofá, muchos besos y bueno, quizá no tanta película.
He de decir que si vuelvo a recordarte, no dudes en venir a buscarme y volvernos locos juntos, corriendo a pleno pulmón y gritando lo más rápido que podamos.
He vuelto a recordarte.
He vuelto a las andadas.
lunes, 5 de enero de 2015
Volando acordes.
Acaricié las cuerdas de la guitarra como quien pisa la Luna por primera vez, con cuidado pero eternamente feliz. Miré mis ojos a través del espejo que tenía delante y en seguida lo supe: la guitarra era la mejor vía de escape que podría haber elegido. Empecé a tocar mi canción favorita acorde a acorde y todo se volvió rosa. No rosa literalmente, pero sí la vida tomó otra forma (o fui yo quien la empezó a ver de distinta manera). Los problemas que me atormentaban fueron desapareciendo, volando lejos con cada acorde de guitarra que mis dedos pronunciaban.
Volví a mirar al espejo: sí, aquello me hacía feliz.
lunes, 29 de diciembre de 2014
Pasado.
sábado, 27 de diciembre de 2014
Él.
sábado, 20 de diciembre de 2014
Kilómetro 0.
viernes, 12 de diciembre de 2014
Caminos semiunidos.
Hay personas que vienen, otras que se van y otras que, por mucho que quieras, dejan un pedacito de ellas que se enciende cada vez que escuchas su nombre. Y llega el atardecer y a esas personas les da por pasearse por la carretera de los recuerdos, por el carril izquierdo, rumbo a la melancolía.
Y te da por pensar,
y te da por echarlos de menos,
y, ¿se acordarán de ti?
Pero entonces. te das cuenta de que ya se han ganado un huequecito en tu corazón para el resto de tu vida. Levantas la cabeza, suspiras y por fin aceptas, casi sin rechistar, que aunque vuestros caminos se hayan separado, siempre estarán unidos; semiunidos.
martes, 9 de diciembre de 2014
Un pedacito de ti.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Cientos de noches.
De cierto modo también se identificaba con ella: estaba tan lejos del mundo y a la vez tan cerca que a veces (más concretamente por el día) se perdía.
Y eran cientos de noches bajo la luna, en la ventana, con la mente hecha un lío entre tanto alboroto que deslumbraba dejando huella. Con tanto silencio numerosas veces le daba por tararear sinfonías de Bach o recitar poemas de Bécquer que le hicieran olvidarse incluso de que existía.
Pero acabó el verano. Él volvió. Ella cambió esas cientos de noches de luna por cientos de noches de almohadas húmedas por las lágrimas.
jueves, 13 de noviembre de 2014
Momentos de soledad acompañada.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Sunday.
¿Qué tendrán los domingos que a cualquiera vienen abajo?
Sobre todo esos de lluvia y cielos cubiertos de grises nubes, flotando y corriéndolo todo de un lado a otro. Y hablemos de la melancolía que te invade el cuerpo y ese sentimiento de que algo estás haciendo mal. Quizás nos faltan propósitos cumplidos, ganas de luchar o qué sé yo. Conozco demasiado bien de lo que hablo y es que cada domingo hay algo que me dice que no lo intento lo suficiente. Maldito último día de la semana que nos grita en finos susurros que al día siguiente vuelven las clases, la rutina, el trabajo. Está claro, los domingos no son un buen día.
sábado, 1 de noviembre de 2014
No te vayas.
domingo, 26 de octubre de 2014
No queremos separarnos.
Nos quedamos solos en medio de la noche, con las ideas descolocadas y tus manos perdidas en mi pelo, despeinándome. Sólo se podía ver tu sonrisa y la mía, y es que todo lo demás era irrelevante, no tenía apenas importancia. Era un caos de esos tan bellos que no puedes dejar de mirarlos. Éramos tú, yo y la incierta idea de lo que iba a ocurrir después. No podía dejar de admirar tu inteligencia, la facilidad con la que me hacías reír nerviosamente, colocándome el pelo sobre las orejas y mirando hacia abajo con una vaga sensación de vergüenza. Pero en realidad esos momentos eran de los que más me gustaban; aunque no había ninguno como cuando nos tirábamos en la cama a escuchar aquel vinilo de los ochenta que reproducía música clásica. No, está claro, no había ninguno como ese. Me encantaba disfrutar de la buena música y del calor que tus abrazos me proporcionaban, de la tranquilidad que el ambiente desprendía. Y aquí estamos, entre tanto pensamiento desordenado, sin las ideas claras excepto una: no queremos separarnos el uno del otro.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Ven, quédate.
Ven, toma una taza de té. Sabe bien, ¿verdad? Es de los mejores que he probado. Espero que comprendas que sólo lo sirvo a mis mejores visitas.
Ven, hablemos de la vida, de cómo te ha ido sin mí, de si has visto muchas lunas llenas flotando en la noche. Hace poco vi una que me recordó a ti; tan grande, tan bonita.
Ven, fumemos otro cigarrillo mientras me haces reír, como cuando eran buenos tiempos y no me separaba de ti. Esos tiempos en los que los días grises parecían mejores sólo con verte sonreír.
Ven, vamos a comernos el mundo como antes hacíamos, como cuando salíamos a la calle a hacer locuras, a gritar y a que nos miren raro mientras éramos felices.
Ven, cuéntame de ti. O te contaré yo: mis sonrisas no han vuelto a ser las mismas. Y hasta que no vuelvas de verdad y me digas que te quedas, no retornarán, no serán tan amplias ni desprenderán tantas ganas de vivir la vida.
Ven, dime que no, que no te vas. Que esta vez es para quedarte de verdad.
Quédate.
lunes, 6 de octubre de 2014
Libertad.
sábado, 4 de octubre de 2014
Especial.
No hay nada mejor que dormir entre tus brazos, después de una cadena de besos que parecía ser infinita. Y sentirme especial sólo con verte sonreír a media noche, a mi lado. Y despertar, besarnos y acabar perdidos por algún lugar de la cama. No hay nada mejor que tú haciéndome cosquillas mientras estallo en risas, pidiédote que pares. No hay nada mejor que nosotros.
He llegado a un punto en el que sólo sé vivir la vida contigo y me invade un miedo terrible al pensar que puede no ser así.
Eres especial.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Los olvidos no se olvidan.
martes, 30 de septiembre de 2014
Misión fallida.
Con los dedos cruzados volví a pronunciar un “debo quererme". Con la cabeza bien alta y mirada fuerte. ¿Que cómo es una mirada así? Bien, es simple: como un pájaro que vuela al cambiar de estación y no sabe dónde va, pero sí ansia un lugar mejor, más cálido.
Escribí en el espejo “estás más guapa con una sonrisa" con pintalabios rojo y decidí dejar de ver defectos para ver lo mejor de mí.
Desgraciadamente fallé. Fallé como ocurre siempre. Acabé por borrar la frase del espejo. Triste, sí, pero no más que una sonrisa sin querer ser dibujada.
lunes, 29 de septiembre de 2014
Lágrimas transparentes.
Hoy no ha salido el sol, no ha brillado como normalmente lo hace. Hoy las nubes han teñido de gris el día, haciéndonos retorcer lentamente.
No, hoy no es un buen día.
Los muertos se han levantado para llamarme “hermana", me han hecho su esclava. Me han llevado a lo más profundo mientras lloraba dolor.
No, no es un buen día.
Hoy notaba en cada paso la ausencia de una sonrisa sincera o de una risa no automática que marque la línea triste de la vida.
Cualquier mínimo detalle me ha susurrado al oído que no era suficiente para los demás, que debía asentir callada, pero no mucho más.
He gritado con todas mis fuerzas pero en silencio un abrazo, he pedido mil lunas por que el día reluciese, pero cada sonrisa fingida que dibujaba en la cara me recordaba que no había regalos para mí.
Está claro, hoy no es un buen día.









