sábado, 4 de octubre de 2014

Especial.

No hay nada mejor que dormir entre tus brazos, después de una cadena de besos que parecía ser infinita. Y sentirme especial sólo con verte sonreír a media noche, a mi lado. Y despertar, besarnos y acabar perdidos por algún lugar de la cama. No hay nada mejor que tú haciéndome cosquillas mientras estallo en risas, pidiédote que pares. No hay nada mejor que nosotros.

He llegado a un punto en el que sólo sé vivir la vida contigo y me invade un miedo terrible al pensar que puede no ser así.

Eres especial.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Los olvidos no se olvidan.

Puedo intentar olvidarte, luchar contra viento y marea para recuperar el cachito de corazón que me quitaste, pero siempre es en vano. No consigo dejar atrás todas esas sonrisas que entre cosquillas de tus manos nacían, ni permitirme el lujo de echarme en la hierba sin acordarme de la primera vez que nos besamos. Eres tú, tú y tú. Y aunque a veces ponga buena cara aun muriéndome por dentro, no puedo separarme de ti. No puedo ver cómo te alejas sin ni si quiera una de tus tonterías (que tanto me hacen reír) como despedida, porque simplemente mi mente y mi corazón se han aliado para no dejarte marchar de mi vida. Chico, te has convertido en algo imprescindible.

martes, 30 de septiembre de 2014

Misión fallida.

Con los dedos cruzados volví a pronunciar un “debo quererme". Con la cabeza bien alta y mirada fuerte. ¿Que cómo es una mirada así? Bien, es simple: como un pájaro que vuela al cambiar de estación y no sabe dónde va, pero sí ansia un lugar mejor, más cálido.

Escribí en el espejo “estás más guapa con una sonrisa" con pintalabios rojo y decidí dejar de ver defectos para ver lo mejor de mí.

Desgraciadamente fallé. Fallé como ocurre siempre. Acabé por borrar la frase del espejo. Triste, sí, pero no más que una sonrisa sin querer ser dibujada.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Lágrimas transparentes.

Hoy no ha salido el sol, no ha brillado como normalmente lo hace. Hoy las nubes han teñido de gris el día, haciéndonos retorcer lentamente.
No, hoy no es un buen día.

Los muertos se han levantado para llamarme “hermana", me han hecho su esclava. Me han llevado a lo más profundo mientras lloraba dolor.
No, no es un buen día.

Hoy notaba en cada paso la ausencia de una sonrisa sincera o de una risa no automática que marque la línea triste de la vida.

Cualquier mínimo detalle me ha susurrado al oído que no era suficiente para los demás, que debía asentir callada, pero no mucho más.

He gritado con todas mis fuerzas pero en silencio un abrazo, he pedido mil lunas por que el día reluciese, pero cada sonrisa fingida que dibujaba en la cara me recordaba que no había regalos para mí.

Está claro, hoy no es un buen día.