viernes, 21 de febrero de 2014

Qué pequeña.


Qué pequeña puedes llegar a sentirte, ¿verdad? Tú sola, sin que nadie te diga nada. Me refiero a lo pequeña que te sientes cuando fallas a alguien que quieres, o cuando escuchas tu canción preferida y te parece tan maravillosa que te hace sentir inútil. Esos pequeños detalles que te hacen querer desaparecer unos instantes, sólo para saber lo que se siente sintiendo nada. Y qué bonito es a veces sentirte pequeña, al igual que mirar por la ventana mientras llueve, abrazando el café recién hecho con las manos. Fíjate la facilidad con la que nos sentimos pequeños, esa facilidad que incluso a veces odiamos. ¿Quién no ha deseado dejar de sentir esto para poder salir a la calle (al mundo real) pisando fuerte, sin nada que nos detenga? Y es que qué fácil es sentirnos pequeños sin nosotros quererlo.

martes, 31 de diciembre de 2013

Pasando lento.


Y qué lento pasa el tiempo con una simple canción.
Lo increíble que es sentarse en el sofá, escuchar una de esas canciones que te hacen sentir la persona más pequeña del mundo y aprender a apreciar más cada mínima cosa que te rodea. Lo increíble que es que las lágrimas echen una carrera por tus mejillas irradiando felicidad, tristeza, odio y agradecimiento a la vez.

Y qué lento pasa el tiempo con una simple canción.
Pensar en cada detalle que viviste, que te hizo sonreír o explotar de rabia. Pensar en cada mirada de agradecimiento que recibiste. Pensar en cada abrazo sincero que diste a la persona que querías. Pensar en cómo el tiempo se va comiendo tu vida.

Y qué lento pasa el tiempo con una simple canción.
Gritar a la felicidad que ya llegó tu hora. Salir a la calle con tus mejores zapatos, y sobre todo, con tu mejor sonrisa. Empezar cada día comiéndote el mundo con más ganas que cualquier día pasado. Llorar, desahogarte y sonreír simplemente porque te lo mereces. Y siempre viviendo cada segundo como el último, al compás de esa canción que hace que tu tiempo pase lento para poder apreciar más todo y poder coger fuerzas en cada suspiro.

A escribir de nuevo.


Y entonces escribes un nuevo guión de trescientas sesenta y cinco hojas, de trescientas sesenta y cinco experiencias más expresadas en un papel, olvidando el pasado, viviendo el presente y afrontando los problemas como mejor se sabe. 

lunes, 23 de diciembre de 2013

Pero por qué.


¿Por qué la gente tiene tanto miedo de ser ellos mismos? ¿Por qué la gente tiene tanto miedo de hacer el ridículo? ¿Por qué a la gente le importa tanto lo que piensen de ellos? ¿Por qué la gente cada vez hace menos locuras? ¿Por qué la gente se mete en la vida de los demás aun sin haber arreglado primero la suya?¿Por qué la gente tiene tanto miedo de dejarse llevar por los sentimientos?  ¿Por qué la gente necesita insultar a los demás para sentirse superiores? ¿Por qué cada vez hay menos humildad? ¿Por qué no dejamos de ver los errores de la gente que nos rodea y empezamos a corregir los nuestros?
Eh, ¿pero por qué?