jueves, 13 de noviembre de 2014

Momentos de soledad acompañada.


Es bonito estar sola por la calle, con canciones tristes en los auriculares y una luna de fondo. De verdad que es bonito. 

La soledad puede ser hermosa si se usa de forma adecuada. 

Es genial poder tumbarse en la hierba con un tu cuaderno favorito, un bolígrafo y unas vistas increíbles. O coger la cámara y recorrerse la ciudad en busca de rincones aún no fotografiados.

Está bien de vez en cuando eso de sentarse en un banco a ver cómo la gente pasa delante de ti, cada uno con una historia que contar y caras diferentes. De verdad que es muy interesante. 


domingo, 2 de noviembre de 2014

Sunday.


¿Qué tendrán los domingos que a cualquiera vienen abajo?
Sobre todo esos de lluvia y cielos cubiertos de grises nubes, flotando y corriéndolo todo de un lado a otro. Y hablemos de la melancolía que te invade el cuerpo y ese sentimiento de que algo estás haciendo mal. Quizás nos faltan propósitos cumplidos, ganas de luchar o qué sé yo. Conozco demasiado bien de lo que hablo y es que cada domingo hay algo que me dice que no lo intento lo suficiente. Maldito último día de la semana que nos grita en finos susurros que al día siguiente vuelven las clases, la rutina, el trabajo. Está claro, los domingos no son un buen día.

sábado, 1 de noviembre de 2014

No te vayas.


No te vayas,
quédate conmigo.
Sonríeme, abrázame,
hazme reír.

Hazme olvidar el mundo,
los problemas, lo demás;
hazme sentir libre
como un alma vagabunda
que por calles solitarias se pierde.

No me sueltes,
aprieta fuerte,
no se nos cuele el aire.

Preciosa la sonrisa
que alumbrando cielos grises
ilumina también nuestro rostro.

Hazme bonita
con sólo mirarme.
Haznos uno sólo,
amistad.
Haznos dos personas,
dependientes e independientes
a la misma vez.

No te vayas,
te necesito.
Y si te vas
y mi alma queda en pena,
recuerda que
un pedazo de corazón
te lo llevas contigo.




Dedicado a todas las personas que han pasado esta semana conmigo en Granadilla y que me han ofrecido su cariño, haciéndome y haciendo todo especial. Muchísimas gracias, de verdad. Personas como vosotras quedan pocas.

domingo, 26 de octubre de 2014

No queremos separarnos.


Nos quedamos solos en medio de la noche, con las ideas descolocadas y tus manos perdidas en mi pelo, despeinándome. Sólo se podía ver tu sonrisa y la mía, y es que todo lo demás era irrelevante, no tenía apenas importancia. Era un caos de esos tan bellos que no puedes dejar de mirarlos. Éramos tú, yo y la incierta idea de lo que iba a ocurrir después. No podía dejar de admirar tu inteligencia, la facilidad con la que me hacías reír nerviosamente, colocándome el pelo sobre las orejas y mirando hacia abajo con una vaga sensación de vergüenza. Pero en realidad esos momentos eran de los que más me gustaban; aunque no había ninguno como cuando nos tirábamos en la cama a escuchar aquel vinilo de los ochenta que reproducía música clásica. No, está claro, no había ninguno como ese. Me encantaba disfrutar de la buena música y del calor que tus abrazos me proporcionaban, de la tranquilidad que el ambiente desprendía. Y aquí estamos, entre tanto pensamiento desordenado, sin las ideas claras excepto una: no queremos separarnos el uno del otro.